
Pedagogías y escolarización - Criaturas Infinitas
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Durante las últimas semanas hemos estado hablando de metodologías pedagógicas. Como hemos podido observar, son muchos los puntos comunes de estos enfoques, poniendo el en centro de su interés la autonomía del menor.
La educación es una empresa difícil, especialmente para padres madres y tutores de los niños y niñas. Generar un ambiente seguro en casa es un factor de protección inigualable. Al salir de la escuela, tener un lugar cálido en el que el amor es incondicional es básico para el desarrollo. Trabajar la autonomía del menor es más que recomendable, pero debemos distinguir entre permitir y favorecer esta autonomía y dar responsabilidades a los menores que van más allá de las que les corresponden por edad.
Es imprescindible que existan ciertas normas y límites necesarios para la protección del menor relacionadas, por ejemplo, con la alimentación, la higiene o la propia seguridad, entre otras. Responsabilizar a los niños y niñas de su propio bienestar no es sinónimo de escuchar su punto de vista al respecto. Como adultos somos responsables de su protección.
Otro aspecto común tiene que ver con el ambiente cálido y los vínculos. Generar una relación de confianza y seguridad es imprescindible para el buen desarrollo. Podemos permitirnos explorar el mundo en la medida en la que siento que tengo un lugar al que volver, que alguien me rescatará si estoy en peligro.
Aprovechar la motivación en favor del aprendizaje es otra de las claves de estas pedagogías, que podríamos llevar al hogar. Con frecuencia, aprovechamos esos intereses para usarlos como castigo: si no haces tal cosa, no irás a futbol, a piano, a danza… Aprovechemos estos intereses para potenciar su aprendizaje, su autoestima, en lugar de usarlos como moneda de cambio del buen comportamiento.
No es fácil escoger una pedagogía entre tantas posibilidades. Decidir si queremos tomar parte en la escuela tradicional o en una de estas alternativas es complicado. En cualquiera de los casos debemos tener varias cosas en consideración: el bienestar del menor, la estimulación que necesita y las posibilidades que se abren al futuro con esta decisión.
Es importante saber que no todas las escuelas alternativas tienen la homologación necesaria, necesitamos conocer este dato antes de tomar una decisión. Al margen de esto, los hitos no tienen por qué alcanzarse en los mismos momentos en todas las escuelas alternativas, debemos ser conocedores de esto si pretendemos hacer un cambio en algún momento del futuro o si dicha escuela no cubre toda la educación previa a la universitaria, por ejemplo. El cambio puede ser brusco y tener consecuencias si no se prevé y ataja con tiempo suficiente.
¡Os animamos a hacer de la primera etapa de escolarización una decisión consciente!
Virginia Burgos