
Por qué el juego al aire libre es esencial para el desarrollo infantil.
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En las últimas décadas, el juego al aire libre ha sufrido un preocupante retroceso. Factores como la urbanización, el tráfico, la sobrecarga de actividades dirigidas y el incremento del uso de pantallas han reducido drásticamente el tiempo que niños y niñas pasan jugando en contacto directo con la naturaleza o en la calle.
Según datos de UNICEF, muchos menores no alcanzan ni 1 hora diaria de juego al aire libre, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa.
Desde un enfoque científico, el juego activo en exteriores es una necesidad, no un lujo. Saltar, correr, trepar o gatear son actividades fundamentales para el desarrollo de la motricidad gruesa, la coordinación ojo-mano, el equilibrio y la resistencia física.
Los entornos naturales –ya sea un parque, el bosque o el campo– proporcionan estímulos sensoriales únicos. La exposición al verde, la variabilidad del terreno, el contacto con la tierra y los sonidos del entorno mejoran la atención sostenida, reducen los niveles de estrés y fomentan un estado emocional más equilibrado.
Niños y niñas que juegan habitualmente al aire libre demuestran mayores niveles de autoestima, autonomía y capacidad para resolver conflictos. Este tipo de juego no estructurado también estimula el desarrollo de habilidades sociales, como la negociación, la cooperación y la empatía.
Además, el juego en la naturaleza potencia la creatividad y el pensamiento divergente. Sin reglas preestablecidas ni materiales dirigidos, los niños aprenden a inventar, construir y resolver situaciones por sí mismos. Actividades como crear refugios con ramas o simular mundos activan el pensamiento crítico y la flexibilidad cognitiva, dos habilidades clave.
Restringir el juego al aire libre no solo limita el movimiento, sino que empobrece las oportunidades de aprendizaje profundo. Recuperar estos espacios de exploración libre es una acción urgente y necesaria para el bienestar integral de la infancia.
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